D e r e c h o   y   a s i s t e n c i a   s a n i t a r i a
                                                                                                                         Libros. Publicaciones. Online training   Juan José Bestard Perelló

Resumen del libro

En los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), de una forma o de otra, los ciudadanos tienen derecho a que el Estado financie con dinero público los servicios sanitarios que reciben, directamente por medio de la Administración Pública o a través de otras organizaciones o entidades. Esta prestación pública se organiza y llega a la persona de muy diversas maneras y representa uno de los símbolos del estado del bienestar.

  El establecimiento del estado del bienestar nació en los países europeos por la influencia de las corrientes humanistas y las políticas de izquierdas, básicamente los movimientos sindicales franceses del siglo XIX. El modelo de seguridad social que nació en Alemania a finales del siglo XIX dio pie al modelo de sistema nacional de salud del Reino Unido a mediados del siglo XX, el cual convertía el seguro público de salud en un servicio público (cosa muy distinta) entregando toda la gestión y control a la Administración Pública de los Gobiernos.

  Con las crisis económicas de la segunda mitad del siglo XX los sistemas públicos vieron peligrar su sostenibilidad y sus resultados, empeorando la situación en los países en los cuales la sanidad se había convertido en un servicio público dejando su vertiente de aseguramiento tan solo para un sector muy reducido de la población.  Los países que optaron por el modelo de servicio público dejaron a la Administración sin opción de mejora en su gestión, vincularon el servicio al producto interior bruto e iniciaron reformas en sus modelos a finales del siglo XX.

  Todo este proceso se vio influido en la sociedad por tensiones entre sectores de la población. En la sanidad, principalmente entre los médicos que habían enfocado su carrera profesional al sector privado de la medicina frente a los que optaron por las corrientes ideológicas que querían acabar o arrinconar esa práctica privada. A estas tensiones se sumaron las de una población con mayor renta y en consecuencia más exigente en la eficacia en los servicios prestados por la Administración.

  En estos escenarios nacieron los debates que utilizaban lo público y lo privado para articular discursos sobre lo bueno y lo malo alejando, a su vez, a la opinión pública de los contenidos esenciales de dichos conceptos y, desgraciadamente, depositando en ellos afectos y simpatías ideológicas.  A esta confusión se fue añadiendo una tendencia a mezclar en lo público instrumentos de gestión de lo privado, como si hubiera que buscar en casa ajena las soluciones a los problemas domésticos que conlleva proteger el interés general.

  Así pues, entre los que encontraban pegas en lo público y los que las encontraban en lo privado y viceversa, se fueron sumando los que optaban por una tercera vía, la de crear un nuevo escenario, un nuevo ser, es decir, un cuerpo u organismo público (de lo público) con sistemas y órganos privados (de lo privado). En pocas palabras, se creó la confusión de lo público y privado en sanidad configurándose todo ello, unos por manipulación y otros por la tercera vía,  como un síndrome de alcance general, es decir, una situación compleja con diferentes causas y con distintas manifestaciones.

  Explicar todo esto y hacer entender sus inconvenientes se inicia en este libro con un capítulo sin numerar que se titula Introducción al síndrome de pupri. En estas páginas el autor intenta atraer la atención del lector sobre la importancia y las consecuencias de que unos y otros manejen los conceptos público y privado fuera de su sentido real, haciendo de cada uno de ellos bandera de sus intereses particulares. Esta introducción recoge contenido de lo escrito en los capítulos que dan desarrollo al ensayo y hace mención a distintas experiencias y anécdotas dando color y textura al sentido de la explicación.

  El primer capítulo, el debate y la confrontación entre lo público y privado, analiza la polémica entre unos y otros, pretende desvelar sus orígenes y resalta contradicciones entre los discursos de los que están a favor y de los que están en contra. El capítulo pone negro sobre blanco lo fácil que es pasar del debate a la confrontación y resalta la necesidad de la existencia de una verdadera discusión entre una postura y la otra, cerrando el capítulo con los cuatro principales aspectos que se deben evitar de la confusión entre el público y lo privado.      

  El capítulo 2 se dedica enteramente a la definición de lo público. Mediante el desbroce de todos los aspectos que le son propios se define lo público, se describen sus privilegios y las garantías que de lo público debe emanar para controlar esos propios privilegios, se describen los actos en lo público tanto aquellos que hacen de la Administración Pública un agente poseedor de potestad como aquellos que solemnemente se dan por el hecho de hacer. El texto no olvida mencionar la facultad exorbitante de la capacidad sancionadora de la Administración y sus límites. A todo esto se añade el análisis de la gestión de lo público tanto en su vertiente general como en la patrimonial y en la de los distintos modelos de gestión que le son propios, se profundiza en los resultados de la gestión de lo público, los beneficios cuando estos son positivos y los perjuicios cuando estos resultan negativos como en el caso de la desviación presupuestaria, así como los efectos del déficit o del exceso de gasto. Finaliza el capítulo con la doctrina de la responsabilidad en lo público, se hace una especial mención a la responsabilidad del déficit público, más cuando este va en contra del interés general, y más concretamente se trata la responsabilidad del funcionario o gestor de lo público y sus múltiples consideraciones.

  Con el capítulo 3 se pretende hacer con lo privado lo mismo que se ha hecho con lo público, entrar a desmenuzar el concepto para llegar a todos los rincones que sus características exijan. Se inicia su definición de forma general para luego entrar en el derecho común y en derecho privado, luego se describe el derecho a la propiedad siguiendo con el análisis del interés social que se debe atribuir al derecho privado. La gestión de lo privado, su enfoque general y el estudio de las normas de lo privado dan pie para entrar a tratar uno de sus iconos, la competencia. Los resultados en la gestión de lo privado llevan a considerar los fines de las organizaciones así como el resultado positivo y el resultado negativo de  las mismas. Un paso por la cuenta de resultados da entrada a tratar el riesgo y la transferencia del mismo. Las consecuencias de los resultados negativos en la gestión de lo privado es el aspecto más importante de este entorno, formando parte del análisis y del estudio el concepto de las pérdidas empresariales y sus efectos en las organizaciones, la insolvencia y el daño del neto patrimonial, finalizando con la demografía y el estudio de la mortalidad empresarial. Dentro de lo privado no se puede dejar de estudiar uno de sus aspectos más relevantes, es decir, la responsabilidad de las pérdidas empresariales, lo cual se trata hablando de la obligación, de la responsabilidad y sus tipos, y de la responsabilidad de los administradores de las empresas. Sin duda con todo esto se pone de relieve tanto la gran diferencia que existe entre lo público y lo privado como la no contraposición de una y otra cosa.

  Una vez definido lo público y lo privado de forma separada y sin realizar más comparaciones que las que el propio lector desee hacer, se entra de lleno en el capítulo nuclear del libro, las formas de interactuar de un mundo con el otro. Este capítulo 4, de lo público a lo privado y viceversa, se trata la cuestión de la confusión o confluencia de ambos sistemas de relación económica para lo cual se estudia la huida del derecho administrativo, el levantamiento del velo, la gestión de lo público por lo privado y se finaliza con la gestión de lo privado con velo público, con tres ejemplos prácticos y basados en casos reales.

  Una vez vistos estos aspectos teóricos y prácticos de la confusión entre lo público y lo privado, se entra en el capítulo 5, algunas experiencias en España. Concretamente se analizan algunas de las experiencias llevadas a cabo en el Sistema Nacional de Salud que han pretendido mezclar lo público y lo privado con resultados más que discutibles. Se menciona el caso de la Fundación Jiménez Díaz y se entra a analizar más profundamente las nuevas formas de gestión en el Sistema Nacional de Salud, la libre elección, la motivación de los profesionales médicos, las tendencias de la OCDE de crear mercados de competencia regulada,  la introducción de técnicas de gestión empresarial en los hospitales públicos, la transparencia en los hospitales públicos y finalmente la reversión total o parcial de las nuevas formas de gestión (NFG).

  El libro finaliza con un capítulo 6 sobre conclusiones. En primer lugar, se aborda lo público resaltando que lejos de ser solo una simple opción política sobresalen principalmente sus exigencias, sus fines y las obligaciones que su propia esencia determina sin que intervengan en estas ideologías ni creencias, es decir, lo público obliga de igual forma a la derecha política que a la izquierda política. En segundo lugar, se abordan conclusiones en relación a lo privado, señalando que el binomio derecho/obligación antepone el beneficio frente a todo lo demás, circunstancia que lo previene de ser visto tan solo como una condición cómoda o simpática o facilitadora de la gestión de lo público. En tercer lugar, se tratan conclusiones frente a la alternativa de lo público o lo privado, frente a la opción de lo público cuando algo es público y finalizando con el compromiso universal que se adquiere cuando toda una nación, a través de sus leyes, decide que algo sea público.

  Finalmente, se acaba con unas recomendaciones y en especial con una recomendación final. Recomendaciones para el ciudadano, para el profesional y para el político, así como recomendaciones generales para todos. 

  La recomendación final no es otra que una vez que la sociedad y los políticos han adoptado un modelo principal, público o privado, que lo desarrollen sin atajos ni ideas mágicas de situaciones idílicas que contenten a todos,  haciendo las cosas con rigor, con claridad, con sentido común y con una esencial transparencia en lo público. A modo de lo que ocurre en el escenario legal mercantil con el Código de Comercio tal vez sería conveniente contar en el escenario sanitario con el Código de Sanidad, necesario para la gestión de lo público en el sector de la sanidad.