D e r e c h o   y   a s i s t e n c i a   s a n i t a r i a
                                                                                                                         Libros. Publicaciones. Online training   Juan José Bestard Perelló

 Frases del libro

Los debates entre lo público y lo privado se han centrado en calificarlos de buenos o malos dejando de lado las consideraciones de lo que realmente le corresponde a cada situación en base a sus necesidades y exigencias. El refrán “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” se podría utilizar para expresar que “más vale lo público o lo privado conocido que lo otro por conocer”.

(Presentación)

las soluciones a los problemas del sistema sanitario en España, así como sus repercusiones en el déficit público, no vendrán a través de reformas, inventos o nuevos modelos, sino muy al contrario, las soluciones están en manos de los gobiernos y los legisladores simplemente haciendo sencillo lo que ya existe -que es complejo-, aclarando lo que está escrito y lo que se hace sin estar escrito -que no es claro-, refundiendo la normativa  que regula, desregula y contra regula -que es profusa y difícil de entender-, y finalmente apostar para que lo que tiene que ser público lo sea, sin componendas, y para que lo que tenga que ser privado lo sea, sin temores ni desconfianzas.

(Presentación)

Muchos/as nos hemos preguntado si las “nuevas fórmulas de colaboración de lo público con lo privado” no resulta en realidad más caro y nos preguntamos, a su vez, si se ha realizado algún estudio valorando sus beneficios reales frente a sus inconvenientes. A la luz de lo que el autor afirma, ya hay publicaciones académicas que nos conducen a pensar que estos caminos no eran los mejores.

(Prólogo)

Una vez restituido el orden democrático en España y promulgada su nueva Constitución en 1978, la sanidad necesitaba una clara modernización tanto en su aspecto médico como en su modelo organizativo. Las proclamaciones de la izquierda de socializar la medicina junto a las ideas obsoletas de los sectores conservadores ya empezaban ambos a manifestar el síndrome de pupri.

(Introducción al Sindrome de pupri)

En algunas ocasiones, incluso, se muestra mucho más seguro para la población y el ciudadano el funcionamiento de lo privado sin mutaciones que el funcionamiento de lo público mediante lo privado, por las siguientes razones.

(Capítulo I)

Frente a la desmesurada fuerza de la potestad de la Administración y de sus grandes privilegios una de las garantías más claras de lo público es lo que en derecho administrativo atiende a la expresión principio de legalidad.

(Capítulo II)

Estos efectos de la gestión de lo público son universales, así se deduce al leer la obra de David Osborne y Ted Gaebler, titulada La reinvención del Gobierno y publicada su primer edición en 1994, en la cual entre sus páginas 176 y 182 se cuentan anécdotas ocurridas en USA en los años ochenta, del siglo XX, que reflejan lo comentado en este párrafo tal como si fuera su fiel reproducción, en su página 178 dice “los administradores públicos listos gastan hasta el último céntimo de cada item del presupuesto, lo necesiten o no” y añaden a las dos páginas la expresión que resumen uno de los grandes problemas de la gestión de lo público, esto es, “lo gastas o lo pierdes”. 

(Capítulo II)

Así pues, lo privado, que es aquello particular y aquello que no es público, no debería someterse a la descalificación de unos y a la sobredosificación de los otros, dado que ser privado es una característica intrínseca de todas las cosas, pues como ya se ha visto para que una cosa sea pública debe ser calificada como tal, de tal forma que se puede afirmar, que las cosas siempre nacen privadas y nunca nacen públicas, sino que se hacen públicas por voluntad de todos y por medio de la ley, exceptuando de tal afirmación los bienes jurídicos protegidos y las cosas de nadie, que son cosas que no nacen privadas, ni son privadas, ni son cosas que se hacen públicas.

(Capítulo III) 

Se ha visto que la Administración, uno de los símbolos de lo público, acude a la utilización de las herramientas del derecho privado, aunque la aplicación de las normas del derecho privado que utiliza la Administración Pública, aun llamándose lo mismo, no son las mismas que las que utilizan los particulares, personas físicas o jurídicas, en sus relaciones.

(Capítulo IV)

Concretando, tras analizar no pocas experiencias en la sanidad a lo largo de más de veinticinco años se podría concluir que los modelos de gestión deben ser únicos o monovarietales. Estos modelos deben atender a intereses y responsabilidades claras evitando en la medida de lo posible organizaciones mixtas públicas-privadas tendentes a diluir intereses y responsabilidades

(Capítulo IV)

Lo que es público debe funcionar como público y lo privado como privado, lo que necesita ser público debe serlo con todas las consecuencias y todo lo otro debe ser privado, lo que no impide que ambos, público y privado, se relacionan jurídicamente mediante contratos, convenios, concesiones o a través de cualquier tipo de relación contractual ajustada a derecho que no mezcle sus identidades ni sus interés ni sus fines. El interés de lo público es el de carácter general, no puede ser otro, y el interés de lo privado es el lucro o beneficio económico, sin más apelativos ni ajustes conceptuales, y ambos por una vía y por la otra tienden, al final, al interés general.

(Capítulo IV)

La llamada huida del derecho administrativo se puede entender en varios sentidos a la vez. Por una parte, se entiende como el desplazamiento del derecho administrativo por el derecho privado, por otra parte, como la evolución de la organización administrativa pública hacia formas de gestión tendentes a apartarse del rigor de sus propias normas, tal vez para algunos autores esta última definición goce de más fortuna y acierto. (Capítulo IV)

La huida del derecho administrativo es suficientemente conocida, pero lo verdaderamente esencial no es de lo que huye, sino conocer hacia dónde va. Lo trascendente de este fenómeno jurídico es la normativa ex novo que necesariamente surge de lo que se crea para cubrir el hueco dejado por aquello de lo que se prescinde, midiendo sus consecuencias y estudiando el régimen aplicable en el lugar donde aparece el vacío de lo administrativo, siendo todavía público.

(Capítulo IV)

Parece que la Administración busca en casa ajena la solución a sus problemas domésticos.

(Capítulo IV)

El debate en este punto no es tan solo que lo público pueda o deba ser gestionado por lo privado sino determinar lo que es público en esencia y diferenciarlo de lo que son actividades que realiza lo público sin tener el calificativo de servicio público.

(Capítulo IV)

La combinación de lo público y lo privado no siempre se da en la dirección de “la gestión de lo público por lo privado”, sino también ocurre en el sentido de que lo privado sufra importantes intervenciones por parte de lo público en un gran abanico de posibles situaciones

(Capítulo IV)

La confusión entre lo público y lo privado y el linde entre estos dos, para mantener al sector privado libre de la influencia del sector público, es la que en si misma inicia la generación del concepto de servicio público como lo que el Municipio, lo público, debería acometer como obligación respetando los principios del mercado, lo privado. Así pues, se podría entender el servicio público como una conquista de lo que hasta entonces era exclusivamente privado, con el pretexto del interés general en cuando a la cobertura de necesidades básicas.

(Capítulo IV)

Esta corriente innovadora obedecía a distintas motivaciones, todas ellas igual de legítimas y, en todo caso, útiles en base a las expectativas de cada observador. Sin embargo, la verdadera fuerza impulsora de esta corriente era la necesidad, consciente o no, de crear un mercado de competencia interna y regulada, aunque por otra parte también respondía, para otros, a la búsqueda de soluciones para la profunda crisis del sistema sanitario que se analiza más adelante en sus cinco claves.

(Capítulo V)

Además de buscar la competencia entre centros mediante la creación de un mercado ficticio, otro motivo para la creación de la corriente de la NFG fue dar solución a la crisis esencial que sufría el sector sanitario público, visualizable en cinco elementos clave que a continuación describiremos

(Capítulo V)

Después de la huelga médica de 1990 los partidos políticos con responsabilidad de gobierno empezaron a proponer reformas y propuestas para mejorar el salario de los facultativos y para recuperar el liderazgo perdido dentro de las organizaciones sanitarias, no tanto por los logros de la huelga médica que en realidad fueron escasos, sino por la constatación real del clima de crispación que estaba instalado en la sanidad pública.

(Capítulo V)

Era previsible que el proyecto de las NFG no diera los resultados esperados en sus inicios. En primer lugar, porque el proyecto global solo se desarrolló en una sola de sus partes, la dotación de personalidad jurídica propia. En segundo lugar, la generación de centros con NFG se hizo aisladamente, sin un fin común y sin una visión de sistema. Muchos responsables de la Administración sanitaria pensaban tan solo en el ahorro a corto plazo de la NFG que se implantaba, luego se daban cuenta que este efecto era meramente temporal –a corto plazo- por todo lo que se ha explicado con anterioridad. 

(Capítulo V)

Algunas Administraciones han venido confundiendo año tras año lo que es la libre elección con lo que viene a ser la posibilidad de cambio de centro asistencial o de médico, debiendo entender el lector que si bien son términos cercanos son en realidad situaciones diferentes, como ya se ha explicado no en pocas ocasiones. (Capítulo V)

Estos expertos en gestión pública deben gozar de cierta estabilidad y un escenario de contratación o nombramiento que supere el vaivén del cambio político. Países democráticos que han apostado por un sector sanitario público amplio y generalizado, como puede ser Francia, han apostado por dotar al país de un cuerpo de técnicos de primer nivel y de centros de formación y entrenamiento de altísima excelencia. Sin estas premisas, formación, entrenamiento y estabilidad no se puede pretender que el modelo público de la sanidad cumpla con sus fines.

(Capítulo VI)

La recomendación final es saber identificar el modelo económico, público o privado, de provisión que le corresponde a cada servicio, o a cada producto, en el estado del bienestar en base al comportamiento de estos en la relación de oferta y demanda, reconociendo las bondades de lo público y las bondades de lo privado y asumiendo las desventajas de cada uno de ellos. Una vez que la sociedad, y sus políticos, se inclinan por uno de ellos, entonces aplicar las normas con rigor, sin excepciones que afecten al interés general y, por supuesto, sin demagogias.

(Capítulo VI)